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En una década, más de 500 pacientes con cáncer de próstata han sido tratados con braquiterapia en el Hospital Regional de Málaga

Los avances tecnológicos habidos desde 2002 han permitido ofrecer actualmente un tratamiento mucho más preciso, efectivo y cómodo
Presentación de resultados de los pacientes tratados con braquiterapia

Urólogos, oncólogos radioterapeutas y radiofísicos hospitalarios del Hospital Regional de Málaga han tratado mediante implante de semillas radiactivas a más de 500 pacientes con cáncer de próstata, desde que en el año 2002 se pusiera en marcha esta opción terapéutica - braquiterapia - en el centro sanitario.

Esta mañana el especialista de la Unidad de Gestión Clínica Intercentros de Urología, Francisco Díaz; el jefe de Servicio de Oncología Radioterápica, Ismael Herruzo; y la especialista en Radiofísica Hospitalaria, Coral Bodineau, han presentado los resultados y la evolución en estos años, junto con Francisco Alcaide, un paciente tratado con esta técnica hace 10 años.

El Hospital Regional de Málaga fue el primer hospital del sistema sanitario público andaluz – y uno de los primeros centros públicos españoles – en incorporar la braquiterapia como otra opción terapéutica para el tratamiento del cáncer de próstata mediante implante de semillas radiactivas en el interior de la misma. Hasta la fecha, 506 pacientes con cáncer de próstata han sido tratados con braquiterapia con resultados excelentes, aunque esta técnica no puede ser utilizada en todas las personas.

Así, esta terapia está indicada cuando el tumor es de bajo riesgo, el volumen de la próstata es menor de 50 ml., y los pacientes tienen poca sintomatología y mantienen una buena función urinaria. No obstante, la incorporación de tecnología más precisa y los buenos resultados han hecho posible ampliar las indicaciones del tratamiento e incorporar a pacientes de mayor riesgo.

La efectividad de la braquiterapia es similar a los otros tratamientos curativos utilizados en el cáncer de próstata – radioterapia externa aislada y cirugía -, sin embargo, tiene menos efectos secundarios. Así, un estudio multicéntrico nacional sobre calidad de vida, realizado en 15 hospitales en cerca de 700 pacientes, ha mostrado que la braquiterapia produce una menor morbilidad, menor tasa de disfunción eréctil, menor incidencia de incontinencia urinaria y nulo riesgo quirúrgico.

Además, entre los beneficios está la reducción del tiempo de ingreso – alta a domicilio en 24 horas -, posibilidad de reanudar la actividad social y laboral en muy corto espacio de tiempo, y mayor protección de órganos cercanos – como vejiga y recto – al ser mucho más precisa.

Las semillas radiactivas - de 50 a 85 semillas - de Yodo 125 se implantan en el interior de la próstata, utilizando para ello agujas muy finas, actuando directamente dentro de la próstata. Esta técnica se realiza en quirófano bajo control ecográfico, sobre un estudio previo de planificación que indica a los especialistas las dosis adecuadas y los lugares donde deben quedar alojadas las fuentes radiactivas para conseguir la mayor efectividad.

Evolución en tecnología

Las mejoras tecnológicas habidas en estos años han permitido poder ir reduciendo los tiempos de tratamiento, tiempos de quirófano y de anestesia, y control único del tratamiento mediante ecografía – en lugar de utilizar rayos x – con lo que se reduce las radiaciones para el paciente y para los profesionales, todo ello unido a una mayor seguridad y efectividad de los tratamientos.

Así, en 2005 se mejoró el procedimiento con la incorporación de un planificador intraoperatorio que permitía realizar en solo acto quirúrgico – antes eran necesarios dos días de quirófano y someter al paciente a dos anestesias - el cálculo de la dosis a implantar y el implante propiamente dicho. Cinco años más tarde se incorporó la planificación dinámica intraoperatoria que da la posibilidad de ir corrigiendo las dosis de tratamiento conforme se implantan las semillas.

El cálculo realizado por el planificador indica a los urólogos, oncólogos y físicos la dosis y zona de irradiación de las semillas una vez implantadas en la próstata, y en el mismo acto permite modificar el tratamiento implantando las que son necesarias para cubrir toda la zona afectada, optimizando así el tratamiento. Esto supone la administración de una dosis más ajustada y efectiva de las semillas radiactivas, a la vez que un mayor control en el momento de la implantación en quirófano, y mayor seguridad para el paciente.

Por último, los nuevos sistemas de autoblindado de preparación de las agujas del implante y las mejoras incorporadas en la gestión de residuos, incrementa la seguridad de los profesionales expuestos y del procedimiento, en general.

Fuente:
Unidad de Comunicación de los Hospitales Universitarios Regional de Málaga y Virgen de la Victoria
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