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La unidad de salud mental infantil del Clínico recibe el doble de casos de trastornos de conducta

Uno de cada cuatro menores atendidos en este centro en 2005 presentaba alteraciones del comportamiento De los 420 niños tratados, 69 tenían anorexia o bulimia
La unidad de salud mental infantil trabaja con los adolescentes

Los primeros síntomas aparecen a los siete u ocho años. A esa edad, lo más habitual es que el niño se muestre desafiante en casa, que proteste por todo y se resista a asumir las normas.

Conforme pasa el tiempo, el menor se vuelve más conflictivo. Entonces llegan los avisos del colegio, las broncas y los gestos agresivos que ponen en jaque a los padres. La unidad de salud mental infantil y juvenil del Hospital Clínico Universitario asegura estar asistiendo en los últimos años a un «aumento preocupante» del número de casos de trastornos de comportamiento. Una impresión avalada por la estadística de consultas del último año. En 2005, este servicio, ubicado en el Hospital Marítimo de Torremolinos, trató a 103 menores con problemas de conducta y alteraciones disociales, el doble de los atendidos en 2004.

Este balance indica, además, que uno de cada cuatro pacientes que reciben atención en estas instalaciones presenta este tipo de trastornos. Su incidencia está detrás del 24,7% de los historiales registrados en este servicio -420 en 2005-, según detalló a este periódico el psiquiatra Alberto Espina, coordinador de esta unidad.

Como trastornos del comportamiento se definen aquellas conductas en las que niños y jóvenes muestran un patrón antisocial o bien aquellas en las que vulneran las normas de convivencia o reglas socialmente aceptadas para su edad. En la actualidad, afectan a entre el 8 y el 10% de la población infantil y juvenil en España, según los últimos estudios.

Ausencia de normas

Preguntado por las causas que explican este significativo incremento de casos, Alberto Espina aludió a las carencias afectivas en el núcleo familiar, a la falta de atención por parte de los cuidadores y a la ausencia de normas. «El problema es que hoy día los padres están todo el día trabajando para pagar la hipoteca y apenas tienen tiempo para hacerse cargo de los niños e imponerles límites y normas», indicó.

Junto a este factor, Espina subrayó el importante papel que juegan los profesores en los propios colegios. «Los educadores también deben responsabilizarse de transmitirle a los jóvenes valores y socializarlos. En los centros educativos no sólo se deben enseñar contenidos», criticó al tiempo que recordó la mala influencia que desempeñan en los menores los estímulos consumistas presentes en la sociedad actual, «que están creando niños caprichosos y agresivos», añadió.

Para tratar los trastornos de comportamiento, la unidad de salud mental infantil del Hospital Marítimo cuenta con consultas externas y con un hospital de día donde los enfermos y sus familiares reciben el apoyo de especialistas a través de un programa de terapias que, según precisó el psiquiatra Alberto Espina, pueden duran «entre los tres meses y los dos años». Los adolescentes atendidos en estas instalaciones son derivados desde los centros de salud mental de los distritos.

Las terapias realizadas en este centro involucran tanto a los padres como a los propios niños. Así, en las sesiones, los primeros aprenden a manejarse con el menor mientras los segundos son vistos por profesionales que les enseñan habilidades sociales y pautas de comportamiento. La intervención, además, puede incluir -según el caso- el trabajo conjunto con docentes del colegio del niño, con servicios sociales o con los sistemas judiciales.

Otras alteraciones

Además de las alteraciones de comportamiento, la unidad de salud mental infantil y juvenil recibió en 2005 317 casos relacionados con otro tipo de trastornos. Entre ellos, destacaron por número, los ligados a la conducta alimentaria (anorexia y bulimia) -69-, los trastornos generalizados del desarrollo, como el autismo, de los que se vieron 67 pacientes, o los problemas de déficit de atención con o sin hiperactividad, que motivaron 61 casos.

Espina hizo hincapié en la importancia de la detección precoz de estas patologías. Y en el valor del trabajo «en red» entre servicios sociales, los colegios, la familia y los centros sanitarios.

Fuente:
Diario Sur (Almudena Nogués)