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Nefrólogos de los hospitales públicos de Málaga participan en un ensayo clínico multicéntrico sobre los efectos de la retirada de inmunosupresores tras un trasplante renal

El estudio, en el que van a participar 230 pacientes trasplantados de tres hospitales españoles, busca demostrar el beneficio de tratamientos individualizados sin que ello suponga un mayor riesgo de rechazo del órgano
Domingo Hernández Marrero, director de la UGCI Nefrología

Especialistas en Nefrología de los hospitales públicos de Málaga, Regional y Virgen de la Victoria, junto con nefrólogos de los hospitales Vall d’Hebron de Barcelona y Clínico de Tenerife, han iniciado un ensayo clínico con el objetivo de conocer los efectos de la retirada del tratamiento inmunosupresor en pacientes que han recibido un trasplante renal, algo que hasta ahora no se conoce por estudios previos concluyentes.

El coordinador nacional de este ensayo multicéntrico es el director de la Unidad de Gestión Clínica Intercentros de los hospitales malagueños, e investigador del IBIMA, Domingo Hernández. La investigación cuenta con la aprobación de la Agencia Española del Medicamento y los comités éticos de los tres centros sanitarios y ha sido financiada por el Instituto de Salud Carlos III. Con una duración de tres años, participarán 230 pacientes trasplantados de los tres hospitales implicados.

Este estudio forma parte de la estrategia de individualización de los tratamientos -en este caso de la inmunosupresión- en personas que han sido sometidas a un trasplante renal y busca conocer si la retirada progresiva de la medicación inmunosupresora -esteroides– conlleva un mayor riesgo de aparición de anticuerpos contra el injerto, lo que se conoce como rechazo del órgano trasplantado.

Reducir los efectos secundarios

En el tratamiento postrasplante, los pacientes reciben de por vida una medicación inmunosupresora cuyo objetivo es evitar que el sistema inmunológico del receptor produzca anticuerpos que lucharían contra el órgano trasplantado y provocaría un rechazo.

Sin embargo, esta medicación tiene muchos efectos secundarios que redundan de forma importante en la calidad de vida de los pacientes. Así, la retirada de los esteroides mejoraría la función cardiovascular y evitaría la aparición de efectos secundarios como la diabetes postrasplante, sobrepeso, hipertensión arterial y la aparición de estrías, pero el riesgo es la aparición de anticuerpos y el rechazo del órgano trasplantado.

En Málaga hay unos 1.500 pacientes en seguimiento postrasplante en la consulta de Trasplante Renal del Hospital Regional y en tratamiento inmunosupresor con esteroides.

Fuente:
Unidad de Comunicación de los Hospitales Universitarios Regional de Málaga y Virgen de la Victoria