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¿Bacterias para tratar la obesidad?

El Hospital Clínico participará en un estudio para probar la eficacia de trasplantes de la microbiota intestinal de personas sanas y delgadas a pacientes con kilos de más y con diabetes
¿Bacterias para tratar la obesidad?

¿Está la llave para tratar la obesidad y la diabetes entre los trillones de bacterias que cualquier ser humano tiene en su intestino? Un puñado de investigadores del Hospital Clínico cree que sí. Para demostrar su hipótesis participarán con el Centro de Investigación Biomédica en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CiberObn) en un ensayo clínico que consistirá en trasplantes de bacterias intestinales de personas sanas y delgadas a pacientes obesos y con diabetes.

El jefe de Endocrinología del Clínico y el Regional, Francisco Tinahones, explica que este fármaco biológico ya se ha demostrado que funciona en modelos animales. "A ratones delgados se le ponen bacterias del intestino de ratones obesos y engordan", indicó. El ensayo pasaría ahora a humanos y sería a la inversa: se trasplantará microbiota (como se llama el conjunto de bacterias del intestino) de personas delgadas a obesas.

La hipótesis tiene su fundamento científico. En apenas 20 años -de 1990 a 2010-, la obesidad se ha duplicado en España. Un estudio de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (Seedo) situó entonces la patología en un 15% de la población y dos décadas después un trabajo del CiberDem (de Diabetes y Enfermedades Metabólicas) la cuantificó en el 30%.

Los investigadores siempre han señalado como causas del aumento de la obesidad y el sobrepeso el descenso de la actividad física y el incremento de la ingesta de comida, entre otras. Pero los profesionales del Clínico y el CiberObn que probarán el trasplante de bacterias advierten que entre 1990 y 2010 no han variado tanto los hábitos de ejercicio y alimentación como para que la obesidad se duplique. Por ello achacan el aumento de los obesos a la disminución de la biodiversidad de la microbiota. "Hemos perdido biodiversidad en las bacterias del intestino", indica Tinahones.

¿Y a qué se debe la pérdida de variedad bacteriana en las tripas? Entre otros factores, al uso de antibióticos y la mayor asepsia, que por un lado nos protegen de enfermedades, pero por otro tienen el efecto secundario de reducir la biodiversidad bacteriana. Hay estudios científicos que ya lo han demostrado. "Las bacterias intestinales de un niño de Málaga y de otro de África no son las mismas", explica el endocrinólogo. El niño malagueño tiene menos biodiversidad porque los antibióticos y la asepsia lo han protegido de patologías, pero como efecto colateral le han matado algunas de las 3.000 especies de bacterias de su microbiota.

Y resulta que entre esas bacterias que se han perdido en muchos de los intestinos del mundo civilizado hay unas que ayudan a digerir los alimentos. La diferencia entre quienes las tienen en sus tripas y quienes no pueden ser entre 150 y 200 calorías más al día porque estos últimos procesan peor lo que comen y hacen una mayor absorción de los alimentos.

Tinahones aclara que -si se confirma la hipótesis de los investigadores del Clínico y el CiberObn-, el trasplante de bacterias intestinales de personas delgadas a obesas no sería la panacea porque no reduciría esas 150 o 200 calorías diarias de diferencia entre una persona obesa y otra delgada. Solo permitiría amortiguar en parte el problema. "Pero 20 calorías más al día durante 20 años son 20 kilos más de peso", calcula.

El ensayo clínico también apunta aprobar las bacterias intestinales como tratamiento para la diabetes. En la microbiota de las personas del mundo desarrollado hay más bacterias como las gram- que contribuyen a producir sustancias que aumentan la resistencia a la insulina y favorecen el desarrollo de la diabetes.

Los detalles de la investigación son más escatológicos. Hay que tomar muestras de heces de los donantes sanos y delgados y extraer las bacterias, eliminando parásitos y aquellos microbios que pudieran contagiar una patología.

En el ensayo, se formarán tres grupos de pacientes obesos y diabéticos. Uno recibirá el trasplante bacteriano directamente en el intestino por sonda nasogástrica para que el estómago no mate parte del fármaco biológico, otro que ingerirá las bacterias con un yogur para probar la administración oral y el tercero que será el grupo de control y no tendrá tratamiento.

La investigación aún está pendiente de que la Agencia Española del Medicamento y el comité de ética de la Consejería de Salud le den el visto bueno final y de que se logre financiación. Pero sí el empeño de los investigadores confirma su hipótesis, las bacterias que unas personas llevan en sus tripas se convertirían en fármaco biológico para otras. Un remedio barato y fácil de conseguir.

Fuente:
Diario Málaga Hoy
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