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Investigadores de RECAVA cuantifican las células madre de un corazón infartado

Manuel Jiménez-Navarro es el responsable de la Unidad Investigación especializada en Cardiología del Hospital General Universitario Virgen de la Victoria (Málaga). Hace unos días, el equipo que lidera cuantificó, por primera vez, el número de células madre presente en un corazón infartado en función de cantidad de arterias dañadas.
Investigadores de RECAVA cuantifican las células madre de un corazón infartado

Esta investigación, que se enmarca dentro de las que desarrolla la red de investigación RECAVA, ha arrojado resultados contrarios a los que se creían acertados hasta ahora. Hablamos con él sobre este trabajo y sobre sus implicaciones de cara al futuro.

¿En qué ha consistido el trabajo que han llevado a cabo? ¿Cómo surge el proyecto?

  • El equipo que dirijo forma parte del servicio de Cardiología del Hospital Universitario Virgen de la Victoria que está incluido dentro de la red de investigación RECAVA, formada por varios grupos de investigación españoles (hospitalarios y no hospitalarios) que se relacionan de manera constante con otros centros europeos, (no pertenecientes a la red).
  • En esta investigación, hemos tratado de hacer un acercamiento fisiopatológico y de biología celular a lo que sucede en un corazón infartado en función del grado de extensión de la enfermedad coronaria.
  • Como todos los especialistas sabemos, hay tres arterias coronarias y cuando se tiene un infarto suele ser porque se ha obstruido alguna de ellas. Eso es lo que origina los síntomas. Sin embargo, muy a menudo sucede que las otras dos arterias, pese a no estar completamente obstruidas, sí habían comenzado a estrecharse. Lo que hemos evaluado es si en función de los diferentes niveles de daños, había también variaciones en la cantidad de células de estos pacientes, había células madre generadas por el organismo del paciente para intentareparar esa situación.
  • La conclusión a la que hemos llegado es que, efectivamente había algunas diferencias en función del número de arterias lesionadas, pero que estas variaciones van en contra de lo que pensábamos en un principio.

¿En qué sentido son contrarios a lo que se pensaba? ¿Cuáles son esas diferencias?

  • Lo que observamos fue que el nivel de células madre era mayor en los pacientes que solo presentaban daños (oclusiones o estrechamientos) en una sola arteria que en aquellos que tenían daños en las tres. Esto es algo contrario a lo que se creía que debía pasar, puesto que lo lógico hubiera sido que, al haber más daños, hubiera habido también más células madre para encargarse de repararlos.

¿Cómo se explica esa proporcionalidad inversa entre el número de arterias dañadas y la mayor presencia de células madre? ¿Se sabe a qué puede deberse?

  • En cuanto descubrimos este dato, intentamos hallar referencias a través de la literatura y lo que vimos fue que, al parecer hay determinadas situaciones de estrés que hacen que el endotelio libere estas células madre para intentar reparar el daño. Quizá estos pacientes que solo muestran daño en una arteria, hayan estado sufriendo ese tipo de situaciones de estrés y eso hubiera hecho que los niveles de esas células madre estuviesen aumentados.

¿Cómo puede ayudar esto al tratamiento de los pacientes?

  • Hoy en día, en el campo de la terapia con células madre, quedan muchas preguntas por resolver. Conocer mejor como funcionan los mecanismos básicos que hacen que los pacientes se recuperen, nos puede ayudar a tratar mejor a esos pacientes y a actuar de una manera más precisa frente a su problema concreto. Ahora podemos trabajar con la idea de que los pacientes en los que solo hay una arteria obstruida tienen que ser tratados con una menor cantidad de células madre que los que tienen dañados varios vasos, que pueden haber liberado antes muchas células madre por pequeños episodios de estrés y haberse quedado sin reservas. Se trata de conocer mejor cómo funciona el organismo para, después, actuar de un modo más acertado.

Recientemente, la revista The Lancet ha publicado un trabajo que asegura que las células madre cardiacas de un paciente pueden reparar el músculo cardiaco dañado. ¿Cree que las terapias con células madre serán el futuro en el tratamiento de este tipo de lesiones?

  • En estos momentos queda demasiado por hacer para poder ver en estas terapias una forma de tratamiento para estas patologías. En mi opinión, ahora mismo la solución no está en ese campo, sino en el de la prevención. Evitar factores como el sobrepeso, el sedentarismo o el tabaco es el elemento fundamental porque lo más importante para controlar una enfermedad es evitar que se produzcan, el resto es solo intentar reparar un daño que se ha producido y que, en mayor o menor medida, va a estar ahí.
Fuente:
Investigamedicina
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