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Málaga busca financiación europea para crecer en investigación biomédica

El Ibima, que aúna las fortalezas de los hospitales públicos y la UMA, se marca como reto aumentar la competitividad para lograr subvenciones
Málaga busca financiación europea para crecer en investigación biomédica

La investigación en el ámbito sanitario en Málaga puede dividirse en antes y después del Ibima. Su constitución en julio de 2010 supuso un cambio radical en materia investigadora al aunar las fortalezas de los grandes hospitales públicos y de la Universidad y acabar con la dispersión existente hasta entonces en este ámbito. Ahora, casi cuatro años después, con 47 grupos investigadores multidisciplinares y más de 750 profesionales trabajando de forma coordinada en seis grandes áreas, el Instituto de Investigación Biomédica se marca el objetivo de situar a Málaga a la cabeza en esta materia y en aumentar su competitividad para poder acceder a ayudas públicas, fundamentalmente de la Unión Europea.

Para ello es importante conseguir la acreditación por parte del Instituto de Salud Carlos III, proceso en el que se encuentra inmerso el Instituto y que se resolverá en el plazo de unos seis meses a un año, según explica su directora gerente, Itziar Ochotorena. Este reconocimiento, que sólo tienen los institutos de Córdoba y Sevilla, supondrá un punto más a favor de Málaga a la hora de concurrir de forma competitiva para conseguir ayudas en el ámbito de la UE y también en España, aunque aquí «llega menos dinero». Sin embargo, en Europa «comienza un programa de subvenciones públicas y el interés del Ibima es posicionarse allí». En este sentido, la gerente detalla que en lo que va de año ya hay 27 propuestas a las que se quieren presentar proyectos, mientras que en todo 2013 se solicitaron sólo nueve.

«Para investigación siempre hacen falta más recursos», resalta la subdirectora científica del Ibima, María José Torres, que explica que el instituto se financia a través de ayudas competitivas. Además, como detalla Ochotorena, existe un presupuesto y la Universidad de Málaga (UMA), el Servicio Andaluz de Salud (SAS) y la Consejería, que forman el consejo rector, «cuando hay proyectos interesantes hacen aportaciones, con un límite de 300.000 euros anuales cada uno de ellos». En este sentido, la gran limitación que tiene ahora mismo el Ibima es el personal investigador, según cuenta la investigadora Lina Mayorga, que explica que muchos de ellos «están muy formados y acaban por irse porque no se les puede mantener». No obstante, se hacen esfuerzos para que grupos emergentes «en situación potencialmente interesante» tengan apoyo a corto plazo para que luego puedan buscar recursos.

Esa es parte de la esencia del instituto, para garantizar el recambio generacional, aunque su razón de ser es «mejorar la salud de la población al mejorar la asistencia al paciente, el diagnóstico y el tratamiento», tal y como destaca Torres, que se lamenta de que el Ibima «es el gran desconocido» a pesar de que a la larga «es una inversión de futuro enorme». Todo esto se consigue gracias al trabajo coordinado entre investigadores básicos y clínicos. Los profesionales de los hospitales Regional y Clínico y de la UMA se organizan en seis grandes áreas de conocimiento -Neurociencia y Salud Mental; Enfermedades Cardiovasculares y Renales, Diabetes y Obesidad; Oncología, Oncohematología, Enfermedades Raras y Trasplantes; Enfermedades Infecciosas e Inmunitarias; Medicamentos y Vacunas; así como Terapias Innovadoras y Nuevas Tecnologías- y el objetivo es que la investigación sea traslacional, es decir, que llegue al paciente. Esto es lo que quiere fomentar el Instituto Carlos III con la creación de los institutos de investigación biosanitaria.

Tres mujeres en la cúpula

De los 750 profesionales que integran ahora el Ibima, el 77% realizan labores asistenciales y el 23% son docentes de la UMA, aunque hay personas que tienen el doble perfil. La mayor parte son mujeres, pero a medida que se sube en el escalafón, los puestos de responsabilidad lo ocupan hombres, de hecho todos los coordinadores de área lo son. Sin embargo, la cúpula la ocupan tres mujeres: Ochotorena, Torres y Maribel Lucena, que es la directora científica.

Conseguir la acreditación del Carlos III es «como jugar en primera división; te da mejor imagen, más excelencia», resalta la gerente, que apunta que en este proceso se valora la producción científica, el número de proyectos o que haya una estrategia de mejora. Con diez plataformas tecnológicas y tres laboratorios (en el Hospital Regional, Civil y Clínico), la integración de los recursos humanos y tecnológicos de estos centros y la UMA hace posible que se desarrollen cada año más de 125 proyectos de investigación, y unos 250 ensayos clínicos y estudios observacionales.

Fuente:
Diario Sur